En mitad de la noche me despierto
y al abrir los ojos sólo veo oscuridad
entre las sombras campa el miedo
con total impunidad.
Huyendo de una febril pesadilla
poco a poco creo despertar
pero ahora más terror me da
saber cual era la realidad.
En la cama estaba sola,
sin abrazo protector,
sin arrumacos, ni caricias
ningún beso tranquilizador.
Así que cierro los ojos
y me abandono al sueño
olvidando que ahora
mi corazón no tiene dueño.
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